Nuestro rostro es el reflejo de nuestra salud. Cuando apreciamos cambios repentinos sin razón aparente pueden ser una alerta de que algo no anda del todo bien en nuestro organismo, pongamos atención a estas señales. Muchas de estas alteraciones pueden deberse a cambios hormonales, exposición a climas extremos, usos de diferentes medicamentos, alimentación, entre otros factores. Pero una de las más comunes es el enrojecimiento facial causado por una enfermedad denominada rosácea que, a su vez, está causada por una serie de factores físicos específicos. Existen varios factores desencadenantes que pueden provocar un brote o empeoramiento del trastorno y conocerlos es el primer paso para solucionar el problema. La buena noticia es que al saber por qué se produce tendremos más herramientas (con la ayuda especializada de los profesionales de la salud) para decidir qué hacer al respecto. 

¿Qué es la rosácea?

La rosácea es una enfermedad inflamatoria, crónica y progresiva que afecta la piel de la cara. Si bien existen hipótesis acerca de sus causas aún no están completamente establecidas e identificadas. Es un trastorno frecuente en el sexo femenino, particularmente en las mujeres de piel clara, pero los hombres suelen presentar las formas más graves de esta patología. En cuanto a la edad puede aparecer a partir de los 20 años pero su frecuencia más alta se sitúa entre los 40 y 50 años de edad.  

Los signos y síntomas típicos comunes son los siguientes: 

  • Tendencia a ruborizarse o enrojecerse con facilidad 
  • Bultos o granos en la cara 
  • Piel seca, tirante o con picor 
  • Sensación de ardor o comezón en la cara 
  • Enrojecimiento o engrosamiento de la piel de las mejillas, la nariz, la barbilla o la frente 
  • Pequeños vasos sanguíneos visibles en la cara 
  • Ojos llorosos, inyectados de sangre, irritados o con hinchazón de los párpados

¿Cuáles son los factores desencadenantes más frecuentes?  

Uno de los factores es la exposición solar, una exposición constante, o breve pero intensa, suele ser el desencadenante facial más frecuente. Temperatura y condiciones climáticas, los entornos demasiado cálidos sobre todo en esta época del año, pueden aumentar el flujo sanguíneo y en consecuencia el rubor facial. Alimentación, determinados alimentos pueden desencadenar brotes de enrojecimiento facial, los más destacados son: Comidas picantes, comidas calientes pesadas, productos lácteos como el yogur y el chocolate, ciertos zumos de cítricos, alimentos con un alto contenido en histamina, como los quesos, la berenjena, las espinacas, el vinagre, entre otros. 

Factores emocionales, si llevas un tiempo sospechando que tu rosácea se intensifica cuando estás estresada muy probablemente estés en lo cierto. Varias investigaciones apuntan a que muchas enfermedades de la piel se ven directamente afectadas por tu estado emocional.  También, otras enfermedades. La menopausia y la hipertensión podrían desencadenar el enrojecimiento facial. A su vez la rosácea puede estar asociada con otros trastornos cutáneos (acné y seborrea), o con trastornos oculares (blefaritis y queratitis). 

¿Cómo combatir su aparición?

Al igual que no existe una causa concreta y estudiada que origine la rosácea tampoco existe aún tratamiento destinado a curarla. Por suerte para aquellas personas que la padecen existen varios tratamientos destinados a paliar los efectos de la patología. 

Los factores desencadenantes son una pieza clave del reconocimiento de esta enfermedad. Conocerlos adecuadamente es uno de los primeros pasos que te ayudarán a dejar de pensar en el enrojecimiento y volver a ser tú misma. Controlar los factores desencadenantes no es la única forma de tratar el enrojecimiento facial.

Algunas recomendaciones adicionales:

Tu médico o dermatólogo pueden ofrecerte tratamientos aptos para ti. 

Usa productos cosméticos especializados.

Las pieles propensas a la rosácea suelen ser sensibles, por lo que se recomienda el uso limitado de productos que contengan alcohol o perfumes. Asimismo, se recomienda evitar el uso de bases de maquillaje densas que requieran frotar la piel enérgicamente para retirarla.

Esperamos que con estas recomendaciones puedas combatir efectivamente este padecimiento.