Quizá alguna vez te hayas encontrado con la palabra “fototipo”, pero no tienes 100 % claro a qué se refiere. Fototipo es la capacidad de adaptación al sol que cada persona tiene. En general, cuanto más baja es esta capacidad, menos protección hay frente a la radiación solar.

¿Cómo se determina el fototipo?

Para conocer qué fototipo tiene una persona, lo primero que se hace es observar el color de la piel en aquellas zonas que generalmente no quedan expuestas al sol, por ejemplo, detrás de las rodillas o la zona interna del antebrazo.

Otros factores a considerar son el color que se adquiere tras el bronceado (dorado, dorado-moreno o moreno) y si hay enrojecimiento inmediato ante la exposición solar.

Clasificación

La más común es la del doctor Thomas Fitzpatrick, que va del 1 al 6 romano (I-VI).

Fototipo I. Personas de piel muy clara (blanca lechosa), con pecas, pelirrojas, de ojos azules. La piel generalmente tiene muchas pecas y presenta intensas quemaduras solares.

Fototipo II. Personas de piel blanca, con numerosas pecas, pelo rubio, ojos azules. La piel se quema fácilmente pero a veces se pigmenta ligeramente.

 Fototipo III. Piel clara con tendencia a morena que a veces se quema y siempre se broncea. Hay pocas pecas.

 Fototipo IV. Personas de piel morena o ligeramente marrón, sin pecas, con pelo y ojos oscuros. La piel no se quema y siempre se broncea intensamente.

 Fototipo V. Personas de piel marrón y sin pecas. La piel nunca se quema y siempre se broncea.

Fototipo VI. Piel negra sin pecas, no se quema nunca y se pigmenta intensamente.

 ¿Y para qué sirve saberlo?

Entre más alto sea tu fototipo, más segura estarás bajo el sol, pero no debes confiarte.  Conocer qué fototipo de piel tienes te ayudará a tomar las medidas necesarias al exponerte al sol y elegir el protector solar ideal para ti. En general, para los fototipos I y II se sugiere el FPS 50; para el III, el FPS 30; para los tipos IV y V el 20, y finalmente, para el fototipo VI, el FPS 15. No olvides reaplicar cada tres o cuatro horas.