Antes que nada, contesta estas preguntas:

¿Pasas más de tres horas diarias pensando en tu dieta?

¿Planeas tus comidas con varios días de anticipación?

¿Consideras que el valor nutritivo de una comida es más importante que el placer que te aporta?

¿Has renunciado a comer alimentos que te gustaban para consumir alimentos “sanos”?

¿Tu dieta supone un problema a la hora de comer fuera, y esto te distancia de tu familia y amigos?

¿Te sientes culpable cuando rompes tu régimen alimenticio?

Si contestaste que sí a más de tres preguntas, puede significar que padeces una obsesión por alimentarte sanamente; es decir, que padeces ortorexia.

¿Qué es la ortorexia?

La ortorexia es un trastorno que se definió en el año 2000 por Steven Bratman. Hasta el momento no ha sido reconocida oficialmente en los manuales terapéuticos de trastornos mentales; sin embargo, los escasos estudios en torno a ella sí parecen confirmar que detrás de la obsesión por un menú sumamente cuidado subyace con frecuencia un trastorno psíquico.

Cualquier persona es proclive a desarrollar este trastorno, aunque las más vulnerables son aquellas exigentes consigo mismas, con carácter estricto, a las que les gusta planificar y tener el control sobre su vida y sus actividades cotidianas. También, son más propensas las mujeres y jóvenes que tienen una excesiva preocupación por su físico, ya que ingerir “solo alimentos sanos” puede estar asociado a conseguir o mantener una buena imagen corporal.

Consecuencias

La ortorexia tiene consecuencias negativas sobre la salud de los pacientes, pero también sobre su vida social. Al restringir el número de alimentos permitidos, el menú diario se convierte en un auténtico problema, que deben de planificar y preparar con antelación. Si en alguna ocasión se permiten transgredir sus propias normas, el sentimiento de culpabilidad les embarga y les produce una gran frustración. 

También excluyen de su dieta nutrientes que son necesarios para el correcto funcionamiento del organismo, y esto puede provocar otros trastornos, como anemia, déficit de vitaminas y minerales, desnutrición, osteoporosis, así como una mayor incidencia de infecciones por una disminución de la función del sistema inmunitario. 

Tratamiento

Al igual que en todos los trastornos alimentarios, se necesita una recuperación física, pero también psicológica. El objetivo es modificar aquellos pensamientos o conductas que están manteniendo la ortorexia y así eliminar las consecuencias negativas que este trastorno tiene para la vida de la persona, tanto a nivel físico como emocional y social.

Es importante tener un estilo de vida saludable, pero también considerar una alimentación variada y completa, ser conscientes de las consecuencias que tiene la carencia de ciertos alimentos. Pensemos en una dieta equilibrada que incluya proteínas, hidratos de carbonos, grasas, vitaminas y minerales. La psicoterapia también puede ayudar a modificar la conducta y favorecer la autoestima, corrigiendo la visión distorsionada de los perjuicios sobre ciertos alimentos.