Las estrías son una condición muy común, y al igual que en otros temas de la piel, la prevención es fundamental. Por eso, en esta ocasión te explicaremos qué hacer para evitarlas, ya que una vez que aparecen, combatirlas es complicado y en ocasiones es necesario recurrir a métodos costosos e invasivos.

¿Por qué se forman?

Estas líneas largas y finas aparecen en la piel cuando se estira rápidamente, ya sea por aumento drástico de peso, embarazo o crecimiento. Son como ‘cicatrices’ de la ruptura de las fibras de colágeno y elastina, y aunque en un principio suelen verse rojizas (fase inflamatoria), después toman un tono entre blanco y plateado (fase cicatricial).

 Pueden aparecer en cualquier lugar, pero es más frecuente verlas en el abdomen, pecho, parte alta de los brazos, muslos y nalgas. A los hombres también les salen, aunque en ellos es más común que aparezcan en la espalda.

¿Cómo tratarlas?

Al principio te decíamos que tratar las estrías una vez que aparecen es complicado. Aunque suelen atenuarse con el tiempo y es posible aplicar algunos tratamientos tópicos, la realidad es que no desaparecen del todo, y para lograr mejores resultados hay que recurrir a tratamientos como el láser y la dermoabrasión.

Prevenir es la clave

Como las estrías son causadas por la falta de elasticidad para resistir el estiramiento de la piel, la recomendación es aplicar productos que estimulen la formación y regeneración de las fibras de colágeno y elastina. Es decir, una crema hidratante común no es suficiente para prevenir la ruptura del colágeno.

¿Cuándo empezar?

Prevenir las estrías o tratarlas de inmediato en su fase inflamatoria (rojizas) es más fácil que combatirlas una vez que pasan a la etapa cicatricial (blancas). Si planeas embarazarte, es un excelente momento para usar algún producto específico para prevenir la formación de estrías, ya que existe un 90 % de probabilidad de que puedas impedir su aparición.

Los productos que más te sirven son aquellos que contienen alguno o varios de estos ingredientes:

Hidrolizado de colágeno y elastina: mejora la consistencia y elasticidad del tejido.

Ácido hialurónico: favorece la hidratación y oxigenación de la dermis.

Vitaminas A, B, C, y E, y aceite de germen de trigo: regeneran, protegen e hidratan.

Tan importante es el ingrediente que apliques como la manera en que lo haces. Lo ideal es dar un ligero pero prolongado masaje que estimule la microcirculación local.

También es primordial hacer ejercicio, evitar la exposición al sol y el uso de la alberca, principalmente por el cloro que suele resecar la piel.