Famosas como Kim Kardashian y Britney Spears padecen esta enfermedad. Lo que generalmente sabemos acerca de este padecimiento es que la apariencia de la piel se ve afectada por manchas rojas y descamación, situación que suele ser muy difícil, pues resulta un duro golpe a la autoestima.

¿Qué es?

Es una enfermedad autoinmune; esto significa que el sistema inmunitario ataca y destruye (en vez de defender) a los órganos y tejidos corporales, aunque estén sanos. Hasta ahora no se conoce por completo la causa. Lo que se sabe es que la psoriasis está relacionada con unas células llamadas T y unos glóbulos blancos que reciben el nombre de neutrófilos.

Lo normal es que las células T combatan sustancias extrañas como virus o bacterias, pero cuando se tiene psoriasis, estas células T atacan las células sanas de la piel, y actúan como si hubiera una herida o infección, generando piel nueva (de forma acelerada, por eso se acumula como en escamas), más células T y neutrófilos, que son los que causan el enrojecimiento y, en algunos casos, la generación de pus.

Síntomas

Además de la aceleración en el ciclo de vida de las células de la piel, otros síntomas son:

- Comezón.

- Piel seca y agrietada.

- Uñas engrosadas, picadas o acanaladas.

- Articulaciones inflamadas y rígidas.

Así se clasifica

No todos los casos de psoriasis son iguales, la clasificación se realiza con base en el tipo de lesión, localización, síntomas y extensión.

Psoriasis en placa: predomina la placa rosada o roja cubierta de escamas blanquecinas. Afecta a codos, rodillas y cuero cabelludo.

Psoriasis guttata: con placas parecidas a gotas pequeñas.

Inversa: con placas de color rojo que afectan los pliegues inguinal, axilar y la cara lateral del cuello.

Pustulosa: predominan pequeñas ampollas.

Cuando la psoriasis afecta a las articulaciones, se habla de artritis psoriásica.

Factores desencadenantes

Como ya mencionábamos, no se conocen exactamente las  causas de esta enfermedad, pero se han identificado algunos factores que favorecen su aparición:

- Lesiones en la piel y quemaduras solares graves.

- Estrés.

- Tabaquismo.

- Insuficiencia de vitamina D.

- Medicamentos para tratar el trastorno bipolar y la presión alta.

Actualmente no hay cura, pero los síntomas se pueden controlar. También hay que considerar que se da por ciclos, con brotes que duran semanas o meses y después disminuyen o desaparecen.