Sabemos que cada mujer es un mundo, y que hay veces en las que puedes seguir tal cual algo que le funcionó de maravilla a alguien más, pero en ti simplemente no surte efecto.

El hábito de mantener una “dieta equilibrada” y hacer ejercicio ha tomado fuerza, cada vez es más frecuente recurrir a esta fórmula para bajar de peso o lograr una silueta más estilizada; podríamos decir que es uno de los principales objetivos de toda persona adulta, pero ¿sigues la fórmula y no notas cambios físicos? Generalmente esta situación empieza a frustrarnos, porque además somos una sociedad que busca resultados rápidos y sin hacer mayores esfuerzos. Anteriormente en este espacio ya hemos hablado de que a determinada edad el metabolismo se vuelve lento, y por lo tanto es más complicado perder peso.

Creemos que podemos comer más

Ahora bien, entendemos que el ejercicio quema calorías, así que asumimos que eso nos ayuda a bajar de peso. De hecho, múltiples estudios señalan que tanto hombres como mujeres pueden perder hasta un 30 % de su peso cuando empiezan a ejercitarse, aunque eso depende de las calorías que se consumen y se gastan cuando se realiza alguna actividad física. Bajar de peso suena facilísimo, ¿entonces qué falla?

La respuesta quizá se encuentre en que al hacer ejercicio creemos que podemos “compensar” las calorías que gastamos, y por lo tanto comemos más. Pensamos que necesitamos más comida, por más saludable que sea, y entonces arruinamos nuestra meta. De hecho, no solo eso, diversos estudios han descubierto que hacer ejercicio se utiliza como justificación para no hacer un mayor esfuerzo en el transcurso de los días, lo cual también nos afecta.

No solo es cuestión de kilos

A la hora de ejercitarnos todo cuenta, no sirve justificarnos con ejercicio para arruinar el resto del día con pequeñas trampas. Ahora bien, recordemos que no solo se trata de peso, dado que esto es subjetivo; puedes quemar grasa, pero al mismo tiempo aumentar músculo.

Te dejamos algunos consejos que pueden ayudarte a ver resultados cuando sigues una rutina saludable:

Comprométete a llevar una dieta saludable y toma suficiente agua.

Haz ejercicio sin llegar a ser obsesiva.

Duerme bien. No es cliché, si te privas de un buen sueño, tus niveles de cortisol (hormona del estrés) tenderán a subir. Lo que sucede cuando se eleva esta hormona es importante; la grasa comienza a almacenarse debido a que los niveles de azúcar en la sangre aumentan.

Lo más importante: sé constante y paciente.