Sí, incluso cuando el sol parece no brillar, sus rayos están ahí y pueden dañar la piel.

Hay dos tipos de rayos del sol que alcanzan la tierra: UVB y UVA. Los rayos UVB causan daño inmediato a la piel, estos rayos son los que te hacen lucir roja. Los UVA, en cambio, son los responsables del envejecimiento cutáneo y son capaces de alcanzar tu piel a través de las nubes, el smog o el vidrio.

La Academia Americana de Dermatología (AAD) indica que hasta el 80 % de los rayos UV pasan a través de las nubes. Como contexto, México ocupa el primer lugar de incidencia en cáncer de piel en hombres y el tercer lugar en mujeres, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), y en el mundo, cada 52 minutos muere una persona a causa de esta enfermedad.

Algunos pronósticos meteorológicos basan el nivel UV (un indicador de la intensidad de radiación ultravioleta proveniente del sol) en un cielo despejado, sin tener en cuenta las nubes, la lluvia o la contaminación. Sin embargo, la radiación UV es capaz de atravesar las nubes, por lo tanto, altos niveles de radiación UV llegan hasta el suelo en días nublados. Por eso, los días parcialmente nublados pueden ser engañosos; aunque creas que estás protegida de los rayos del sol en un día así, la verdad es que sigues recibiendo la radiación. 

¿Cuánta protección solar necesitas?

La mayoría de las personas no usan suficiente protector solar; de acuerdo con la AAD, solo se aplican la cuarta parte o la mitad de la cantidad recomendada. Recuerda usar protector solar en todas las áreas expuestas de tu cuerpo, incluyendo cara, oídos, brazos y manos, y aplicarlo de 15 a 30 minutos antes de salir. Los labios también deben estar protegidos con un bálsamo con al menos FPS 30. La protección solar debe volver a aplicarse cada 2 horas o después de nadar o sudar, para asegurar la mayor protección.

No olvides protegerte del sol ¡todo el año!, incluyendo los días nublados.

Cuidar tu piel no solo te ayudará a verte más joven, también a protegerte contra el cáncer de piel.