Seguramente has notado que cada vez son más las personas que meditan y recomiendan esta actividad. Si no lo has hecho, quizá te animes cuando conozcas todos los beneficios que trae consigo.

Para empezar, definamos qué es meditar. Se dice que meditar es un ejercicio de observación sobre aquello que está aconteciendo aquí y ahora; también es una herramienta de autoconocimiento, es como dirigir la mirada hacia nuestro interior. Aunque el proceso de meditación parece sencillo, despegarnos de nuestro lado consciente para tener una sesión de meditación agradable puede ser más complejo.

Una de las cosas a las que la meditación te va a ayudar, es a tener un verdadero control de tu mente.

A continuación te explicamos algunos otros beneficios.

- Encontrar la calma: vivimos en constante estrés, por lo tanto tenemos altos niveles de cortisol, hormona esteroidea que afecta al metabolismo e incrementa la glucosa, entre otros efectos. La meditación te ayudará a calmarte. No quiere decir que irás más despacio, pero sí actuarás con más tranquilidad, más objetivamente, y esto te permitirá tomar mejores decisiones.

- Aumentar la felicidad: ¡es real! Recientes estudios de la Universidad de Wisconsin-Madison demostraron que la meditación aumenta la actividad cerebral en el lóbulo frontal izquierdo, lo que indica que la felicidad en quienes meditan es mayor.

- Evitar el insomnio: si eres de las personas a las que les cuesta conciliar el sueño y ya no sabes qué hacer, la meditación puede ayudarte. Según un estudio presentado en la conferencia anual ‘Sleep 2009’, la calidad y cantidad de horas de sueño mejoran tras dos meses practicando la meditación.

¿Ya estás más convencida de añadir la meditación a tu rutina? Excelente. Para comenzar a meditar, necesitas contar con un tiempo diario; no tiene que ser mucho, al principio es suficiente con 5 minutos. Sin profundizar demasiado, te dejamos una guía básica para que empieces a meditar cuanto antes.

1. Busca un lugar tranquilo: tu habitación, el jardín, un parque; debe ser un lugar armónico donde te sientas tranquila. Búscalo, y si no funciona, cámbialo, tiene que ser ideal. Hay quien prefiere meditar en silencio, pero también hay quien prefiere usar música o sonidos que acompañen la meditación.

2. Escoge un buen horario: intenta que sea a la misma hora. Normalmente se hace en la mañana o en la noche. Pon el teléfono en silencio o apágalo, intenta evitar distracciones.

3. Adopta una posición corporal apropiada: la posición clásica es en flor de loto, sentada en un tapete de yoga o una almohada, con las piernas cruzadas o acostada boca arriba. Pon tus manos en una posición cómoda sobre tus piernas o tu estómago. Recuerda que estarás en esa posición durante varios minutos.

4. Cierra los ojos y medita: centra tu atención en tu respiración. Inhala lentamente por la nariz y suelta el aire despacio. Repite una y otra vez, con tranquilidad. Concéntrate en el aire que entra y sale, disfrútalo y relájate.

5. Calma la mente: si sientes que tu mente se desvía con cualquier otro pensamiento, obsérvalo sin involucrarte, percibe cómo pasa por tu mente y déjalo ir. No hagas nada más. Calma tu mente, mantén el ritmo de tu respiración.

 

Esta sencilla guía te ayudará a empezar con una rutina de meditación. Si quieres profundizar en ella, hay muchos videos en internet sobre otros métodos para meditar, conócelos.