Constantemente estamos buscando opciones para mantener la estabilidad en nuestra vida, lidiar con el estrés, los miedos y las ansiedades; para combatir la tristeza y los sentimientos de desgaste. Para sentirnos plenas y hasta más enfocadas, tener un pensamiento mindfulness puede ayudarnos con esto.

En biutti, te contamos cómo.

Esencia del mindfulness

Implica vivir plenamente tu vida mediante el aprendizaje, día a día, momento a momento, primero observando, y luego dirigiendo la atención al presente con todas tus alegrías e insatisfacciones, añoranzas y arrepentimientos, proyectos y preocupaciones, ideas y fantasías.  

Puede decirse que mindfulness es un entrenamiento que permite acabar con la dispersión de la mente y su divagación entre el pasado y el futuro, para así centrarnos en el presente.

También conocido como “atención plena”, es una forma de prestar atención a lo que está sucediendo en nuestras vidas, lo que realmente es. Por supuesto que no eliminará las presiones de la vida, pero con la práctica puede ayudarnos a tomar nota acerca de saber esperar o cuándo parar, principalmente a las reacciones habituales negativas que son consecuencia de la tensión diaria.

Beneficios del mindfulness

El mindfulness nos ayuda a reconectarnos con nosotras mismas para aliviar el estrés, sentirnos en sintonía con nuestras emociones y ser más conscientes, tanto mental como físicamente. También, nos ayuda a desarrollar la inteligencia emocional, promover la felicidad, aumentar la curiosidad y el compromiso, mitigar las emociones difíciles.

Algunos estudios dicen que si ejercitamos el cerebro con mindfulness o prácticas afines, también podemos cambiar su estructura y aumentar la concentración, flexibilidad, inteligencia, así como construir nuevas vías y redes neurales.

Otro beneficio que obtenemos al practicar el mindfulness es aprender a reconocer y reaccionar en consecuencia a los estados mentales y físicos que son producidos por el insomnio, el dolor crónico, comportamientos adictivos o trastornos de la alimentación.

¿Cómo iniciar?

La práctica del mindfulness puede sintetizarse con “cuatro R”, según el instructor Brian Callahan.

Reposar la atención (la mente) en un ancla: se trata de detenerte, respirar y observar lo que ocurre en tu cuerpo en ese preciso momento. Se propone hacer esta parada cada cierto tiempo.

Reconocer cuándo y dónde vaga: entender qué está pasando por tu cabeza y qué sentimientos tienes. Quizás estás cansada o tu mandíbula está apretada, tu postura es incorrecta o cualquier situación. Céntrate en eso un momento, pero siendo una espectadora, no lo visualices desde adentro.

Retornar la atención suavemente al ancla: continúa con lo que estabas haciendo.

Repetir: algunos especialistas sugieren programar una alarma tres veces al día que nos lleve de nuevo al aquí y ahora, para poder parar y hacer tres respiraciones conscientes y continuar con la tarea.

También se trata de ver las cosas desde una perspectiva diferente, así como probar nuevas actividades. Esto podría significar algo tan simple como sentarte en un ligar distinto o tomar un tipo de café diferente. El objetivo es que observes cómo algunas pequeñas acciones pueden tener un gran impacto en tu vida diaria.  No discutas con tus pensamientos, tampoco los detengas, simplemente obsérvalos.

Si estás trabajando por tu cuenta y sientes que necesitas más orientación, tal vez un guía o psicoterapeuta con experiencia pueda ayudarte a focalizar mejor.