Si bien es cierto que todas necesitamos protegernos del sol para evitar que la radiación dañe nuestra piel, también es verdad que quienes son de piel blanca requieren de más cuidados. Información de la Organización Mundial de la Salud señala que desde los años 70 se ha detectado un aumento en los casos de cáncer de piel en esta población.

¿Qué pasa con la piel blanca que es tan sensible?

Para comprender mejor por qué la piel clara es más susceptible a los daños por la radiación UV, es importante conocer la función de una sustancia llamada melanina. Esta es la encargada de darle color a la piel pero también de protegerla; entonces, entre más melanina, más color y mayor protección. En las personas con piel blanca la producción de melanina es menor, de ahí que sea más sensible al sol y requiera de un buen protector solar. 

Piel clara y el riesgo de sufrir cáncer de piel

Se ha comprobado que el 90% de los cánceres no melánicos (se llaman así porque afectan solo a las células basales y escamosas, pero no a los melanocitos) se producen en personas de piel blanca. Estos carcinomas generalmente no se esparcen a otras partes del cuerpo y raramente son mortales, aunque su tratamiento es doloroso y puede implicar algunos cambios en el aspecto físico.

Existe otro tipo de cáncer conocido como melanoma, el cual recibe este nombre porque sí afecta a los melanocitos. A diferencia de los carcinomas no melánicos este puede afectar a otros órganos del cuerpo, pero si se detecta y trata a tiempo es altamente curable.

La información que acabamos de compartirte no tiene por objetivo asustarte, sino motivarte a cuidar más tu piel. Para lograrlo, sigue estas recomendaciones:

 - Utiliza productos que contengan filtros de protección de amplio espectro; es decir, contra los rayos UVA y UVB, y muy importante: con factor de protección solar 50.

- Aplica el protector solar 30 minutos antes de exponerte al sol.

La cantidad ideal para cada parte de tu cuerpo es la siguiente:

Cara y cuello: una cucharadita.

Torso y espalda: dos cucharaditas.

Brazos: una cucharadita por cada uno.

Piernas: dos cucharaditas por cada una.

- Si deseas tomar el sol, de preferencia hazlo después de las 4 de la tarde.

- Cubre tu piel con prendas livianas pero de manga larga, sombreros amplios (cuya sombra llegue al escote) y protege tus ojos con lentes para el sol.

Otros factores que debes tomar en cuenta

Probablemente algunas cosas ya las sabes, pero no está de más recordarlas para no poner en riesgo a tu piel:

La radiación UV acelera el envejecimiento cutáneo. La pérdida gradual de la elasticidad en la piel produce arrugas, resequedad y aspereza.

A mayor altitud, la atmósfera es más delgada y absorbe menos radiación UV. Con cada 1,000 metros de incremento de la altitud, la intensidad de la radiación UV aumenta en un 10 a 12%. Es decir, en la Ciudad de México (2,240 metros sobre el nivel del mar) hay más radiación que en Acapulco (0-16 metros sobre el nivel del mar).

Aun debajo del agua hay radiación UV. A medio metro bajo el agua la radiación es del 40 % en relación a la existente en la superficie; eso significa que aunque estés esnorqueleando la radiación está presente.