Ya está por llegar el verano, tiempo de exponernos a los rayos solares con mucha más intensidad que en otras épocas del año. Tiempo también de saber cómo preparar nuestra piel para su cuidado, y en caso de vacacionar, lucir un bronceado sin quemaduras, bonito y uniforme. Debes saber que mientras mayor sea la exposición al sol, los cuidados deben ser más. Una protección insuficiente o no apropiada puede tener consecuencias negativas para tu aspecto y salud. 

Siguiendo unos sencillos consejos podrás evitar los daños que causan los rayos ultravioleta, como el envejecimiento de la piel, manchas solares e incluso carcinomas. No tienes que someterte a una rutina demasiado larga, solo necesitas aplicar los productos y cuidados indicados para ti. 

Empieza con una rutina de belleza

Tu rutina de belleza debe comenzar con una buena limpieza que prepare la piel para asimilar correctamente cualquier tratamiento. Una vez liberada de impurezas, la piel estará más receptiva.

El siguiente paso es exfoliar. Con que lo hagas una vez a la semana es suficiente para eliminar impurezas y células muertas, así conseguirás una piel nueva y un bronceado brillante. Si tienes piel sensible, deberás exfoliarte cada 15 días. 

Sigue con buena hidratación

Aplica una crema hidratante. Los rayos solares secan tu piel, haciendo que pierda firmeza y elasticidad, por eso es muy importante hidratarla a diario, tanto del cuerpo como de la cara, mediante la aplicación de cremas específicas para cada tipo de piel, las cuales proporcionarán elasticidad y frescura. Estas cremas ayudan a activar la melanina, nuestra pantalla protectora natural.

Sin embargo, esto no basta para estar 100 % protegidas contra el espectro solar, un bloqueador es el último paso para estar listas y salir sin temor a cualquier lugar.

Aplica el protector solar indicado para ti

La protección solar tiene que utilizarse todo el año, sobre todo en el rostro, que es la parte que siempre está expuesta; sin embargo, durante el verano el cuerpo requiere una atención completa. Elige fórmulas ligeras y cómodas que protejan con un mínimo de Factor de Protección Solar (FPS) 30, pero recuerda: no permanezcas demasiado tiempo bajo el sol, aunque utilices protección solar.  

Las exposiciones prolongadas al sol sin una correcta protección pueden provocar daños muy severos en la piel. No elegir adecuadamente el factor de protección es un error común entre la población, cada protector solar cuenta con un FPS determinado y los más recomendables son aquellos mayores a 30.

Siguiendo estos consejos llegarás al verano con tu piel bien preparada y podrás disfrutar dosis de sol, aunque recuerda que deberás de hacerlo gradualmente y sin olvidar, nunca, la protección solar.