¿No les pasa que la filosofía del ahorro es una de las que más nos aconsejan en la vida y la que menos adoptamos? Ahorrar es uno de los hábitos más difíciles de adquirir, pero una vez que lo logras, es el medio más efectivo para tener todo aquello que deseas: un viaje, un auto, el enganche de un departamento, renovar tu guardarropa o realizarte algún tratamiento estético.

Si piensas que ahorrar es solo para quienes tienen ingresos altísimos, olvídate de eso, en realidad no es tan complicado; lo comprobarás si sigues al pie de la letra los siguientes tips:

Registra tus gastos

¿Sabes exactamente cuánto gastas al mes en ese café que pasas a comprar todas las mañanas? ¿Y en los helados que te compras los jueves junto con tu compañera del trabajo? Es momento de que empieces a llevar un registro de todos tus gastos: renta, tarjeta de crédito, propinas, café, helados, etc. Una libreta o el bloc de notas de tu celular te ayudarán con esta tarea.

Establece un presupuesto

El objetivo es detectar a qué categorías destinas más dinero, planear tus gastos y establecer límites en aquellos rubros que podrían ser excesivos. Esto te permitirá llegar al final de la quincena con parte de tu sueldo y no pagando con tu tarjeta de crédito.

 Planifica tu ahorro

Cuando hagas tu presupuesto es muy importante que incluyas una categoría destinada al ahorro. Trata de ahorrar entre el 10 y 15 % de tus ingresos. Si llegar a este porcentaje parece imposible, quizá necesites recortar gastos. Obvio, hay rubros en los que no podrás hacerlo, como la renta o el pago de servicios, ¿pero qué tal si en vez de comprar café todas las mañanas lo preparas en casa?, ¿o si en vez de pedir el más grande eliges uno chico?

Define para qué quieres ahorrar

Establecer una meta es una buena manera de empezar a ahorrar, ya que existe una motivación para hacerlo. Unas vacaciones al extranjero, un auto o la remodelación de tu casa son buenas razones para ahorrar.

Elige las herramientas bancarias adecuadas

Ya que te animes a ahorrar, es importante definir en dónde guardarás ese dinero, en primera para no tener tentaciones cerca, y en segunda para que genere alguna ganancia, lo cual no ocurrirá si lo pones en una alcancía. Si tu meta es a corto plazo, una cuenta de ahorros está bien, si tu objetivo va más allá de cuatro años, quizá un fondo de ahorro sea lo que te convenga. Asesórate con un experto y no olvides preguntar por los saldos mínimos, cargos y tasas de interés.

Domicilia

Si el banco en el que te depositan tu sueldo te ofrece el servicio de domiciliación a tu cuenta de ahorro o inversión, aprovéchalo. De esa manera el dinero destinado a tu ahorro ni siquiera pasará por tus manos y no tendrás la tentación de usarlo para otras cosas.

Como ves, empezar a ahorrar no es tan difícil, el chiste es intentarlo, tener claras tus metas y ser responsable con ese compromiso que estás adquiriendo contigo misma. Al final, tú serás la más beneficiada con ese esfuerzo. ¡Cuéntanos tu experiencia con la filosofía del ahorro!

 

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